“ Nacido Para la aventura”

En este mundo de la publicidad, llegamos a tales extremos y golpes de ingenio que un buen día apareció en una valla publicitaria la imagen de un feto de seis meses, acurrucadito en el seno de su madre, ¡ah!, pero eso sí, con unos pantaloncitos vaqueros, mejor ceñidos que los pañales que el día de mañana podría ponerle su propia mamá. Y para colmo, a la escena le acompañaba la frase “ Nacido para la aventura ”. Como si el destino de aquel niño fueran los pantaloncitos vaqueros.

Es verdad que la vida es una aventura. A todos nos toca luchar. El artista se desvela por sacar adelante sus éxitos. El empresario le saca tiempo al tiempo, para organizar mejor sus negocios. Nos levantamos cada mañana y ya estamos esperando que el sol nos sonría mejor que ayer. Vamos a la escuela, y al regreso nos gusta dar buenas noticias a nuestros papás. En fin, todos los días nos gusta alcanzar algo nuevo. Pero también podemos caer en la tentación de pensar que nuestra aventura está en conseguir el coche último modelo, tener la casa más linda de la zona, llevar puesto el último modelo de tenis que casi vuelan, el vestido de la boutique de moda, porque sólo así puedo sentirme que soy alguien, que valgo algo. Si esto estás pensando, te digo de verdad que no te engañes por la publicidad: No sólo porque viniste a este mundo con unos pantaloncitos vaqueros, bien puestos, significa que has nacido para la aventura.

En tu vida de cada día, más valen los ideales nobles que tienes en la cabeza y el corazón, que lo que llevas puesto encima. La aventura verdaderamente grande está en las conquistas que vas logrando en tu interior, que no te las quitas y pones tan rápidamente como unos vaqueros. Esto sí que es aventura y para ella has nacido. ¡Créeme que te acompaño de verdad!

Así es, agarra la Oooooooonda. Tu amigo de siempre, Padre Salvador Gómez, L.C.

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